Nos encontramos ante un desarrollo contemporáneo que integra de manera armoniosa un hotel y un área comercial en una propuesta moderna y funcional. La estructura del hotel, de líneas limpias y sobrias, se eleva a varios niveles, destacando por su fachada minimalista y equilibrada. Los ventanales amplios permiten una entrada generosa de luz natural, mientras que los balcones crean un juego de volúmenes que le dan dinamismo al edificio.
El diseño emplea una paleta de colores neutros que se combina con materiales cálidos en las áreas inferiores, lo que aporta un toque de sofisticación sin perder funcionalidad. La planta baja del hotel se extiende hacia el área comercial, lo que genera un flujo orgánico entre ambas áreas, facilitando la interacción entre huéspedes y visitantes.
El área comercial lateral sigue una línea estética coherente, con voladizos que aportan sombra y textura a la fachada. Las ventanas horizontales añaden una sensación de amplitud y transparencia. La disposición en módulos permite una clara separación entre los locales comerciales, manteniendo una unidad visual.
El entorno urbano es complementado con áreas verdes bien distribuidas que suavizan la relación entre el edificio y la acera, creando un espacio más amable para los peatones. Las palmeras altas acentúan la verticalidad del edificio, aportando un toque de frescura a la arquitectura predominantemente geométrica.
Finalmente, la señalización es clara y estratégicamente ubicada, destacando puntos clave como los accesos al hotel y los locales. En conjunto, este desarrollo es un ejemplo de integración entre la funcionalidad hotelera y el comercio, todo en un lenguaje arquitectónico contemporáneo que equilibra estética y utilidad.
Nos encontramos ante un desarrollo contemporáneo que integra de manera armoniosa un hotel y un área comercial en una propuesta moderna y funcional. La estructura del hotel, de líneas limpias y sobrias, se eleva a varios niveles, destacando por su fachada minimalista y equilibrada. Los ventanales amplios permiten una entrada generosa de luz natural, mientras que los balcones crean un juego de volúmenes que le dan dinamismo al edificio.
El diseño emplea una paleta de colores neutros que se combina con materiales cálidos en las áreas inferiores, lo que aporta un toque de sofisticación sin perder funcionalidad. La planta baja del hotel se extiende hacia el área comercial, lo que genera un flujo orgánico entre ambas áreas, facilitando la interacción entre huéspedes y visitantes.
El área comercial lateral sigue una línea estética coherente, con voladizos que aportan sombra y textura a la fachada. Las ventanas horizontales añaden una sensación de amplitud y transparencia. La disposición en módulos permite una clara separación entre los locales comerciales, manteniendo una unidad visual.
El entorno urbano es complementado con áreas verdes bien distribuidas que suavizan la relación entre el edificio y la acera, creando un espacio más amable para los peatones. Las palmeras altas acentúan la verticalidad del edificio, aportando un toque de frescura a la arquitectura predominantemente geométrica.
Finalmente, la señalización es clara y estratégicamente ubicada, destacando puntos clave como los accesos al hotel y los locales. En conjunto, este desarrollo es un ejemplo de integración entre la funcionalidad hotelera y el comercio, todo en un lenguaje arquitectónico contemporáneo que equilibra estética y utilidad.