un gran salón de techos altos, donde los muros se revisten con vinilos de tonos oscuros y texturas profundas, evocando la majestuosidad de la madera envejecida y el misterio del metal oxidado. La iluminación indirecta, estratégicamente colocada, dibuja sombras delicadas sobre las paredes, acentuando la riqueza de sus detalles y creando un juego visual que atrapa la mirada.
Un elegante acabado metálico en tonos de bronce envejecido enmarca los grandes ventanales, añadiendo un contraste luminoso que equilibra la oscuridad con un toque de lujo. En el centro del espacio, una lámpara colgante escultural proyecta haces de luz suaves y dramáticos, como si cada rincón contara una historia.
El mobiliario, de líneas contemporáneas, se asienta sobre un suelo de madera oscura que refleja sutilmente la luz, mientras tejidos aterciopelados y alfombras de tonos apagados completan una atmósfera que invita a explorar la tensión entre lo bello y lo siniestro. Es un espacio que no solo se habita, sino que se siente, despertando emociones a través de su dramatismo y sofisticación.
un gran salón de techos altos, donde los muros se revisten con vinilos de tonos oscuros y texturas profundas, evocando la majestuosidad de la madera envejecida y el misterio del metal oxidado. La iluminación indirecta, estratégicamente colocada, dibuja sombras delicadas sobre las paredes, acentuando la riqueza de sus detalles y creando un juego visual que atrapa la mirada.
Un elegante acabado metálico en tonos de bronce envejecido enmarca los grandes ventanales, añadiendo un contraste luminoso que equilibra la oscuridad con un toque de lujo. En el centro del espacio, una lámpara colgante escultural proyecta haces de luz suaves y dramáticos, como si cada rincón contara una historia.
El mobiliario, de líneas contemporáneas, se asienta sobre un suelo de madera oscura que refleja sutilmente la luz, mientras tejidos aterciopelados y alfombras de tonos apagados completan una atmósfera que invita a explorar la tensión entre lo bello y lo siniestro. Es un espacio que no solo se habita, sino que se siente, despertando emociones a través de su dramatismo y sofisticación.